EXAMEN DE INGRESO AL PARAISO
Ya no alcanzaría con ser pobre
Dado que el 70% de los habitantes del planeta son analfabetos y sólo la mitad tiene hambre, y ante la superpoblación del paraíso (por aquello de los pobres y el Reino de los Cielos), los amigos del que dice tener el celular del Gran Jefe, (el que estuvo en Turquía diciendo que no dijo lo que dijo sino sólo lo que pensaba) estarían reescribiendo alguna de las bienaventuranzas. A pesar que algunos sectores progresistas sostienen que Él sabe quién quiere, y quién no puede, parece que ahora se agregaría algún requisito que pruebe que no todo es cuestión de aceptar las cosas como vienen, pues cabría sospechar que algunos serían pobres al sólo efecto de asegurarse una vacante en el Mejor Lugar Posible.
Entonces, las cosas se redactarían asi: Bienaventurados los hambrientos que saben leer y escribir porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Después de todo la vida eterna no es para cualquiera... Especialmente si no hay sexo.
lunes, 26 de enero de 2009
lunes, 19 de enero de 2009
MENTE-VIOLENTA-MENTE
CUADRO DE HONOR
Colabora hoy: J.B. de www.sucintosmicrorrelatosbreves.blogspot.com
Un viejo sketch televisivo de los cómicos uruguayos que crearon el inolvidable programa Telecataplúm (hablo de la prehistoria), mostraba a un padre preocupado que recibía un informe lapidario del maestro sobre el pésimo desempeño de su hijo. Terminada la larga lista de inconductas y malas notas, el hombre, en un hilillo de voz le preguntaba al docente: ¿Cómo lo ve al nene para el cuadro de honor?
Un padre cualquiera de las décadas del sesenta y principios de los setenta, luego de pasar el bochorno de escuchar la pobre evaluación verbal que el maestro hiciese de su hijo, es muy posible que, al regresar a su casa, le ordenara a su esposa que llamase al burro de tu hijo, se sacara el cinto y comenzara a aplicarle un castigo inversamente proporcional al nivel de sus calificaciones, al grito de ¡no vas a pasar, tonto de capirote! y cosas peores, que espantarían a un psicopedagogo moderno.
¿Qué ocurre hoy en día?
Muchos padres actuales, debido a la cantidad de trabajos que necesitan para cubrir la canasta básica, no disponen de tiempo como para ocuparse de la formación de su criatura.
Otros, sencillamente no tienen ganas porque están convencidos de que el pibe, o la piba, no están hechos para el estudio, que pretender sacarlos buenos sería como extraer aceite comestible de un ladrillo hueco, y que ya no existe más el cuadro de honor.
Hay un tercer grupo de papás preocupados que, a despecho de su fatiga o desgano, cuando su hijo o hija recibe una mala nota, una amonestación o una crítica del educador, no se quedan apoltronados en sus hogares, bebiendo un aperitivo mientras esperan el comienzo de bailando por un sueño, sino que se calzan una camisa limpia y concurren al establecimiento educativo para escuchar las razones que tuvo el docente para evaluar a su chiquilín/ina como una bestia irredimible.
Estos papis no le pegarán a sus hijos cuando vuelvan a sus casas. Prefieren fajarlo al maestro, injusto castigador de nuestro pobre retoño (o retoña), en la propia escuela y así dar por terminado el asunto.
Más tarde le contarán a su hijo, o hija, de qué manera hizo justicia, llamándolos al fabuloso celular regalado como premio por no se acuerda qué.
Ahora bien, ¿quién está equivocado? ¿El padre que culpa al hijo y le da la razón al maestro, o el padre que culpa al maestro y le da la razón al hijo?
La respuesta cae de madura: la violencia está equivocada.
Colabora hoy: J.B. de www.sucintosmicrorrelatosbreves.blogspot.com
Un viejo sketch televisivo de los cómicos uruguayos que crearon el inolvidable programa Telecataplúm (hablo de la prehistoria), mostraba a un padre preocupado que recibía un informe lapidario del maestro sobre el pésimo desempeño de su hijo. Terminada la larga lista de inconductas y malas notas, el hombre, en un hilillo de voz le preguntaba al docente: ¿Cómo lo ve al nene para el cuadro de honor?
Un padre cualquiera de las décadas del sesenta y principios de los setenta, luego de pasar el bochorno de escuchar la pobre evaluación verbal que el maestro hiciese de su hijo, es muy posible que, al regresar a su casa, le ordenara a su esposa que llamase al burro de tu hijo, se sacara el cinto y comenzara a aplicarle un castigo inversamente proporcional al nivel de sus calificaciones, al grito de ¡no vas a pasar, tonto de capirote! y cosas peores, que espantarían a un psicopedagogo moderno.
¿Qué ocurre hoy en día?
Muchos padres actuales, debido a la cantidad de trabajos que necesitan para cubrir la canasta básica, no disponen de tiempo como para ocuparse de la formación de su criatura.
Otros, sencillamente no tienen ganas porque están convencidos de que el pibe, o la piba, no están hechos para el estudio, que pretender sacarlos buenos sería como extraer aceite comestible de un ladrillo hueco, y que ya no existe más el cuadro de honor.
Hay un tercer grupo de papás preocupados que, a despecho de su fatiga o desgano, cuando su hijo o hija recibe una mala nota, una amonestación o una crítica del educador, no se quedan apoltronados en sus hogares, bebiendo un aperitivo mientras esperan el comienzo de bailando por un sueño, sino que se calzan una camisa limpia y concurren al establecimiento educativo para escuchar las razones que tuvo el docente para evaluar a su chiquilín/ina como una bestia irredimible.
Estos papis no le pegarán a sus hijos cuando vuelvan a sus casas. Prefieren fajarlo al maestro, injusto castigador de nuestro pobre retoño (o retoña), en la propia escuela y así dar por terminado el asunto.
Más tarde le contarán a su hijo, o hija, de qué manera hizo justicia, llamándolos al fabuloso celular regalado como premio por no se acuerda qué.
Ahora bien, ¿quién está equivocado? ¿El padre que culpa al hijo y le da la razón al maestro, o el padre que culpa al maestro y le da la razón al hijo?
La respuesta cae de madura: la violencia está equivocada.
lunes, 12 de enero de 2009
LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA
SOBRE EL PRESENTE Y LOS FUTUROS
De vez en cuando, alguien nos propone canjear condiciones de trabajo por algo seductor, superador y más acorde con los tiempos que corren, que resultará, quien lo duda, altamente satisfactorio para todos.
Ingenuos incorregibles, escuchamos el canto de las sirenas. Luego, flexibilizaciones laborales varias, con promesas y certezas de futuros mejores, nos han dejado un gusto amargo en la boca y un dolorcete crónico en las tripas.
El futuro será mejor, pero queda siempre en el futuro para la mayoría.
El presente produce ganancias al contado para pocos, que son invariablemente los mismos.
Pero todos sabemos que algunos aspectos de nuestro Estatuto del Docente son como demasiado, ¿vió doña?
Si con el mismo rigor tratamos el tema con más amplitud, descubriremos que la culpa no es de la receta, sino de los que comen demasiado.
¡Es la Ética, idiota!, grita nuestra lucidez.
Porque los acuerdos y reglamentos son éticas mínimas de protección. Son contratos donde algunas cláusulas están por si las moscas. Lo no ético es llevar un frasco de moscas en el bolsillo como el truco en el restaurante.
Seamos claros: nos oponemos terminantemente a cualquier cambio en el Estatuto del Docente, pero romperemos las pelotas a morir para recuperar la Dimensión Ética en nuestra profesión.
La docencia es una profesión loable. Algunos docentes no.
Hagamos entonces el pacto de sangre: al que no puede lo ayudaremos. Al que no sabe lo capacitaremos. Y al que no quiera nosotros mismos le daremos la patada final en el culo.
EL DIRECTOR
De vez en cuando, alguien nos propone canjear condiciones de trabajo por algo seductor, superador y más acorde con los tiempos que corren, que resultará, quien lo duda, altamente satisfactorio para todos.
Ingenuos incorregibles, escuchamos el canto de las sirenas. Luego, flexibilizaciones laborales varias, con promesas y certezas de futuros mejores, nos han dejado un gusto amargo en la boca y un dolorcete crónico en las tripas.
El futuro será mejor, pero queda siempre en el futuro para la mayoría.
El presente produce ganancias al contado para pocos, que son invariablemente los mismos.
Pero todos sabemos que algunos aspectos de nuestro Estatuto del Docente son como demasiado, ¿vió doña?
Si con el mismo rigor tratamos el tema con más amplitud, descubriremos que la culpa no es de la receta, sino de los que comen demasiado.
¡Es la Ética, idiota!, grita nuestra lucidez.
Porque los acuerdos y reglamentos son éticas mínimas de protección. Son contratos donde algunas cláusulas están por si las moscas. Lo no ético es llevar un frasco de moscas en el bolsillo como el truco en el restaurante.
Seamos claros: nos oponemos terminantemente a cualquier cambio en el Estatuto del Docente, pero romperemos las pelotas a morir para recuperar la Dimensión Ética en nuestra profesión.
La docencia es una profesión loable. Algunos docentes no.
Hagamos entonces el pacto de sangre: al que no puede lo ayudaremos. Al que no sabe lo capacitaremos. Y al que no quiera nosotros mismos le daremos la patada final en el culo.
EL DIRECTOR
viernes, 2 de enero de 2009
LA MAESTRA NO QUIERE
QUE HACER CUANDO LA MAESTRA NO QUIERE IR A LA ESCUELA
Colabora hoy: J.B. de www.sucintosmicrorrelatosbreves.blogspot.com
El título de la monografía tiene gancho pero conlleva el desafío de sostener con el contenido anuncio tan prometedor. Todos los encabezados que formulan una pregunta crean la ilusión de conocer la resolución del problema y nos invitan inmediatamente a zambullirnos, creídos de que con la simple lectura de unos cuantos renglones se removerá el atascamiento en el que se ha convertido nuestra vida. Por qué, sino, gozan de tanto éxito los horóscopos que devoramos, aun cuando sabemos que, quien los escribe, en su vida estudió astrología, si ésta se estudiase. Cuando una maestra no quiere ir a la escuela yo le preguntaría, ¿por qué, seño (Rita), no quieres ir a la escuela? Ella seguramente me contestaría: no es que no quiera, no puedo, es que ando con un dolor de garganta muy fuerte.-¿Y qué has tomado para atenuar los efectos del dolor?-Lo de siempre, estatuto del docente compuesto. En un par de días se me quita.Ya reincorporada, luego de los días pagos que curaron su malestar, la seño (Rita) vuelve a faltar. De puro preguntón le formularía la siguiente interrogación: ¿por qué no quieres ir a la escuela seño (Rita)? Es muy posible que ella me respondiese: no es que no quiera ir, lo que ocurre es que necesito unos días porque tengo un examen.-¿Qué estudias?-Estudio para chef. -¿Ah, y tienes alguien que te ayude?-Bueno, mi profesor particular es el estatuto del docente.Unos días después la seño (Rita) se reincorpora pero avisa que va a volver a ausentarse porque a su hijo le ha salido un granito. Me la encuentro de casualidad y le consulto ¿dime seño (Rita) por qué no quieres ir a la escuela? Bueno, la respuesta la imaginan y el nombre del facultativo que atendió a su pequeño de quince años, también: doctor estatuto del docente.Nosotros sabemos que en realidad la maestra no quiere ir a la escuela y tiene un dios llamado e. del d. que siempre la salva. Pero entonces, ¿qué hacer cuando la maestra no quiere ir a la escuela? Lamento decir que quedará pendiente la respuesta porque no la tengo. Soy consciente de que he creado una razonable expectativa, lo puedo palpar, y pido disculpas. Una amiga que tiene tres hijos en edad escolar propuso una solución extrema que descarté : hay que matar al estatuto del docente. La persuadí de que la violencia no conduce a nada pero no encontré respuesta razonable cuando me preguntó si existe alguna otra rama de la actividad humana donde te paguen por no querer hacer un trabajo, y no hacerlo. Demasiadas preguntas sin respuesta.
Colabora hoy: J.B. de www.sucintosmicrorrelatosbreves.blogspot.com
El título de la monografía tiene gancho pero conlleva el desafío de sostener con el contenido anuncio tan prometedor. Todos los encabezados que formulan una pregunta crean la ilusión de conocer la resolución del problema y nos invitan inmediatamente a zambullirnos, creídos de que con la simple lectura de unos cuantos renglones se removerá el atascamiento en el que se ha convertido nuestra vida. Por qué, sino, gozan de tanto éxito los horóscopos que devoramos, aun cuando sabemos que, quien los escribe, en su vida estudió astrología, si ésta se estudiase. Cuando una maestra no quiere ir a la escuela yo le preguntaría, ¿por qué, seño (Rita), no quieres ir a la escuela? Ella seguramente me contestaría: no es que no quiera, no puedo, es que ando con un dolor de garganta muy fuerte.-¿Y qué has tomado para atenuar los efectos del dolor?-Lo de siempre, estatuto del docente compuesto. En un par de días se me quita.Ya reincorporada, luego de los días pagos que curaron su malestar, la seño (Rita) vuelve a faltar. De puro preguntón le formularía la siguiente interrogación: ¿por qué no quieres ir a la escuela seño (Rita)? Es muy posible que ella me respondiese: no es que no quiera ir, lo que ocurre es que necesito unos días porque tengo un examen.-¿Qué estudias?-Estudio para chef. -¿Ah, y tienes alguien que te ayude?-Bueno, mi profesor particular es el estatuto del docente.Unos días después la seño (Rita) se reincorpora pero avisa que va a volver a ausentarse porque a su hijo le ha salido un granito. Me la encuentro de casualidad y le consulto ¿dime seño (Rita) por qué no quieres ir a la escuela? Bueno, la respuesta la imaginan y el nombre del facultativo que atendió a su pequeño de quince años, también: doctor estatuto del docente.Nosotros sabemos que en realidad la maestra no quiere ir a la escuela y tiene un dios llamado e. del d. que siempre la salva. Pero entonces, ¿qué hacer cuando la maestra no quiere ir a la escuela? Lamento decir que quedará pendiente la respuesta porque no la tengo. Soy consciente de que he creado una razonable expectativa, lo puedo palpar, y pido disculpas. Una amiga que tiene tres hijos en edad escolar propuso una solución extrema que descarté : hay que matar al estatuto del docente. La persuadí de que la violencia no conduce a nada pero no encontré respuesta razonable cuando me preguntó si existe alguna otra rama de la actividad humana donde te paguen por no querer hacer un trabajo, y no hacerlo. Demasiadas preguntas sin respuesta.
sábado, 27 de diciembre de 2008
NUEVA TENSIÓN ENTRE IGLESIA Y CFK
LA IGLESIA SE OPONDRÍA A UN PROYECTO OFICIAL
(De nuestro corresponsal)
Nuestro cronista destacado en ámbitos cercanos a Quien corresponde, nos informa de cierto malestar para con el proyecto oficial de una nueva General Paz que correría paralela a la anterior sin cruces ni enlaces, y naturalmente con peaje.
Un sacristán de una Parroquia del microcentro porteño, que pidió reserva de su identidad, nos manifestó que "Los caminos del Señor son para que El decida quien los transita y quien debe tomar por el más largo".
Ante nuestra insistencia acerca de la existencia de inumerables caminos y autopistas concesionadas y con peaje, se limitó a responder lacónicamente: "Esas no son cosas de Dios".
(De nuestro corresponsal)
Nuestro cronista destacado en ámbitos cercanos a Quien corresponde, nos informa de cierto malestar para con el proyecto oficial de una nueva General Paz que correría paralela a la anterior sin cruces ni enlaces, y naturalmente con peaje.
Un sacristán de una Parroquia del microcentro porteño, que pidió reserva de su identidad, nos manifestó que "Los caminos del Señor son para que El decida quien los transita y quien debe tomar por el más largo".
Ante nuestra insistencia acerca de la existencia de inumerables caminos y autopistas concesionadas y con peaje, se limitó a responder lacónicamente: "Esas no son cosas de Dios".
sábado, 20 de diciembre de 2008
EXTRACURRICULARES
Investigación para leer en vacaciones
LOS DOCENTES PATEAN EN CONTRA
Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la falta de capacitación docente. No estoy tan seguro de la primera. (Domingo Faustino Newton)
Un estudio llevado a acabo por la Consultora asociada al Departamento Docente de la Universidad de Michigan, Missouri, USA, reveló que los docentes dedican más tiempo a planear estrategias que a llevar adelante su propia auto evaluación sobre las prácticas diarias.
Ello los ayudaría a descubrir las creencias, actitudes y prejuicios que guían su trabajo en las escuelas del mundo real.
Su resistencia a emprender análisis serios parece indicar que es más cómodo planear para mañana, que examinar lo que ocurrió hoy, ayer, o históricamente. Y como ese análisis nunca llega, los docentes más progresistas se limitan a coquetear con la idea del cambio en lugar de crear posibilidades diferentes para sus alumnos.
Claro que eso requiere trabajo, y un cerebro disponible, finaliza el estudio, sin aclarar si alguna solución está a la vista.
EL EQUIPO DE LA USINA
domingo, 10 de agosto de 2008
NOS ESCRIBEN LOS CHICOS
Sr. Director de Usina Educativa:
Aprovecho que la enfermera está transando con el psiquiatra y dejaron la compu toda para mi, para contarles mi historia. Estoy internado aquí desde hace seis meses. Estoy medicado con ritalina, clonazepan y una gotitas de haloperidol.
Todo empezó cuando empecé a llamar Papo y Mamo a mis padres adoptivos. Es que son gays ( y parecían buenos tipos) y me daba cosita usar los tradicionales Papá y Mamá. Papo se asustó, consultó con el psiquiatra de la obra social, éste dijo que yo usaba neologismos, y como me iba mal en la escuela (odio la doble escolaridad), cerraron el negocio: Sindrome de déficit de atención con hiperactividad y defensas esquizoides. "Es por tu bien, hijito", dijeron los guachos...
Aquí conocí a otro chico que pasó por algo parecido, pero con dos señoras. Él no inventó ningún neologismo, pero a veces confundía a Marta con Carmen, y viceversa, y ya se sabe cómo terminan estas situaciones. Las minas no te perdonan algunas cosas.
Tomamos sol juntos, escondemos las pastillas entre las encías y los labios, pero muy muy atrás. Al principio te da arcadas, después te acostumbrás.
Estamos mandando mails a ver si alguno les dice a quien corresponda que los problemas de identidad son un recurso compartido, y que si se hacen los guapos para adoptar, tengan huevos/ovarios para bancarse los rebusques que, con seis añitos, podemos hacer nosotros, que no tenemos más remedio que creerles. Además eso de comprar calzoncillos tanto para el Día de la Madre y/o del Padre me hacía sentir cosita...
Por lo demás, la comida es buena y zafamos de la escuela. Nos gustaría ver más tele, pero algunas veces, las enfermeras nos cuentan cuentos.
Eso si: en junio y en octubre, optamos por no llamar a nadie, no vaya a ser que nos equivoquemos, nos malinterpreten y aumenten alguna dosis.
Agradeceremos al Sr. Director la publicación de la presente.
Atentamente
Jonhatan y José
Jonhatan y José
Hogar Neuropediátrico "Bartolo, el oso solo"
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